La profesión de su fe, la oración cinco veces al día, visitar La Meca, ayunar en Ramadán y ofrecer limosna a los necesitados. Estas son, según muchos musulmanes, las únicas cinco reglas a seguir dondequiera que se encuentren.

En La India el Islam constituye la segunda religión más grande del país. Alrededor de cualquiera de sus mezquitas se yerguen humeantes templos hinduistas con los que la historia les ha impuesto convivir. Contra lo que se pueda llegar a pensar desde la distancia que ponen los Montes Urales, en este país de mezcla cultural y religiosa, el musulmán es uno más. Ni se encierra, ni se esconde, ni se aparta.

Cuentan que el trato no equitativo que recibe la mujer en países orientales, atribuido en muchas ocasiones a la religión musulmana, tiene su origen en arraigadas costumbres previas a la propia doctrina.

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